jueves, 10 de mayo de 2012

June


Cuando June aparece todos desaparecen.

Ella llena el espacio con su mirada enigmática y su perfume persistente a violetas y lluvia…

Tiene algunas gotitas de rocío en el cabello, a ella no le importa, yo quiero imprimirle un beso en sus ojos cerrados. Cerrar esos ojos que traspasan el alma, desnudan, arremeten, golpean, confirman, la muerte.

June y sus largos dedos, acarician el cuerpo del amante como si fuera una planicie inagotable de seda. Se contempla en el mundo y ama con la fuerza de la tormenta.

June sabe que es tormenta y arremete con violentos arrebatos de violencia verbal. 

June… Si fueras dulce probablemente no me parecerías tan hermosa. En ti arde el fuego azul de Hades, es un fuego terrible que quema de frío.

Amar a June es condenarse… Todos lo saben, todos le temen, pero aun así, cada persona añora ser seducida por ella… Por ese caminar que es deslizarse por el mundo, por esa piel y esas manos.

June es la nada, que lucha por alimentarse de los otros, que te absorbe y cuando ya no queda nada, te abandona y busca a alguien más. 

lunes, 7 de mayo de 2012

Digno de mención


Los toreros aparecen de vez en cuando. Son increíblemente seductores. Generalmente de sonrisa pequeña y picara, como suelen gustarme las sonrisas.

Siempre han aparecido de piel trigueña a morena, como extensas planicies atacadas por un sol veraniego y salado de brisa pampina.

Siempre son mucho más altos que yo. Me miran hacia abajo con curiosidad y simpatía, jamás arrogancia, los toreros  no necesitan demostrarle nada a nadie, porque generalmente tienen el mundo a sus pies.

Entonces yo aparezco como ese animal escurridizo de mirada demasiado atrevida. Una vez un torero me dijo que tenía la mirada demasiado penetrante. Quizás por eso atraigo a los toreros. Porque me ven como la bestia que necesita ser, de cierta forma, sodomizada. Me quieren clavar sus estacas en mi espalda mientras le sonríen al público. Soy demasiado esquiva como para que ellos me dejen pasar.

Pero que no se piense que soy esquiva agresiva. Eso colabora a la pasión del torero, que yo sonrío y brillo, pero paso por al lado del torero sin siquiera mirarlo. Ellos me quieren tocar, imaginando que mis sonrisas son invitaciones. Pero yo no tengo manos para acariciar, las bestias nacimos para pastar por los campos brillando para nosotros mismos. Y el torero cree que se le debe pleitesía por donde sus pies pisan.

El último torero era en particular agradable. Tenía sobre su cuerpo años de experiencia domando bestias. Me dieron ganas de sonreírle, el torero había malinterpretado mi estampa.

Me invito a bailar la danza de la muerte, seguramente tras su investidura escondía las banderillas de puntas afiladas. No pude evitar sentir la ligera sospecha de su aliento que se mezclaba perfectamente con su persistente perfume. 

No es que no me gusten los toreros, le dije, sino que ya hace tiempo en la danza de la muerte me clavaron aquellas banderillas que escondes en tu espalda. Soy la bestia muerta que sobrevive con un vaho de cigarrillo y un poco de cerveza. Me han tratado de curar la espalda, pero mis piernas ya están arruinadas. Mis torpes pasos jamás podrán honrar tus artes.

Me sonrió el torero. Me sonrió y me acarició el lomo. 

Me llevó a un rincón y me habló de sus anteriores corridas mientras quiso curarme la piel magullada vertiendo cerveza en mi lomo. No sentí deseos de cornearlo, ni él de clavarme su espada.   

Sin duda, este torero ha sido el más digno de mención.  

viernes, 4 de mayo de 2012

Sin máscara


Soy una codiciosa.
Si no te tengo entera entonces no te quiero.
Si no haces de mí tu altar,
mejor ándate.

Para qué te voy a venir
con cuentos.
Nunca doy lo que recibo,
tengo miles de cuentas pendientes,
soy una deudora emocional.

Pero ni te imaginas
lo mucho que pido,
por eso te digo,
si no estás a la altura del puesto
mejor
retírate.

Tampoco vengas
a darme
clases de moral.
Ya lo han hecho antes
y no me interesan.


martes, 1 de mayo de 2012

Abrazo


Me abrazaste tan fuerte que caí en cuenta de la fuerza de tus brazos…
Había olvidado esa deliciosa sensación de sentirme encerrada en ti,
Porque esas manos tiempo atrás habían sido mis pilares,
tan gentiles manos,
que cuando al fin me acariciaron otra vez
sentí que el mundo se me venía abajo.

Me besaste hasta al cansancio
y sentí como aspirabas mi perfume
para llevártelo de reserva en los días
que no nos veremos.

Esperé tanto este encuentro…
Que cuando al fin te tuve al frente
solo pude sonreír como una idiota
y caer en tu cuerpo
con el cansancio de perseguirte tanto.

Ya no tengo esa terrible ansiedad
producto de no verte,
me siento tan descansada
y amada
que podría no verte en años.

Hace mucho tiempo,
siglos,
que nadie me abrazaba de ésa manera.
Como si quisieran,
meterse en mi alma.

jueves, 26 de abril de 2012

Cuerpo sin alma

A veces haces tan buen trabajo
que me dan ganas de sonreirte.

Me dan ganas de hablarte
de mil estupideces que
no vienen para nada al caso
de verte renacido.

Quizás prometerte que
seré buena,
que me olvidaré de mis vicios
y mis pecados,
por ti.

A veces, como hoy,
haces tan buen trabajo
que me engañas con esa cara tuya
que se le parece tanto.

Me dan ganas de mirarte,
infinitamente,
y perderme en incongruentes
relámpagos de pasado
y emoción.

Pero si te miro dos veces,
a veces tres,
vuelvo a la realidad
de tu carcasa
malgastada por el tiempo
y la memoria.

Y me dan ganas de decirte:

- ¡Qué buen trabajo señor suplente!, siga así y quizás lo asciendan.

Pero luego recuerdo que tu trabajo
no tiene un puesto mayor,
para mí está cerrado
ese rincón que el difunto
ocupó.

Jamás te dejaría manchar su asiento,
donde reinó tantos, y a la vez, tan pocos
años.

Eres un suplente
es-pec-ta-cu-lar.
porque
haces un show maravilloso
donde todos te creen
y donde se han olvidado
del difunto.

Yo no soy tan fácil de convencer como los otros.
Para mí no hay artificios
que me borren de la memoria al difunto.
Tú jamás,
aunque le robaste el cuerpo,
podrás proclamarte soberano
del alma frágil de una niña,
que no tenía cabida para un amor
tan fuerte.
que la convirtió en un ser
tan poco dado
a la sentimentalidad.

No confundir,
por favor,
con sensibilidad.

Así que,
siga así señor suplente,
hace un buen trabajo.
Lo reconozco.
Pero jamás piense
que podrá terminar de engañarme.
Aunque me encandila a veces,
porque es inevitable,
usted se le parece,
pero si hablamos de almas,
tú estás vacío.

 

domingo, 8 de abril de 2012

Días que ya están atrás

Amo la ciudad fría,
esa que te absorbe entre sus calles
grises
y de sequía helada.

¿Recuerdas
esos pasajes
brumosos
y de faroles ambarinos?

Yo recuerdo
tu perfume,
mi risa,
la complicidad,
los sabores de la comida
de la calle.

Esas calles
siempre tan vacías
para nosotras.

El mundo se abría a nuestros pies,
incansables.
Caminar
era el deporte
que fortificó
nuestro amor.

Ahora,
estos días
aparecen para remecerme,
y
para hacerme sentir
una idiota,
que se prepara
para días
que ya están
atrás.

domingo, 1 de abril de 2012

11.19 PM

Estoy inconclusa, inacabada, pobre de alma…

Me miro al espejo y retuerzo mi espalda para ver si la imagen que me trae de vuelta el vidrio podría ser más misericordiosa con mi autoestima.

Sigo vacua, suspensiva… Expectante ante mi finalización.

Quiero un cigarrillo disfrutado ante una brisa helada que me devuelva la conciencia de la vida herida, pero recuerdo que no quiero sentir mi garganta resentida a la media hora después…

Quiero beber tanto chardonnay que pierda la memoria, pero no quiero al otro día que me duela la cabeza…

¿Por qué cada placer impone un sacrificio?

Yo quiero devorarme el mundo y no cargar con la culpa de haberlo hecho. Quiero extinguirme en las calles de invierno y evaporarme con el sol matutino, para rodear el todo y ser el todo. Sin culpas, por pura naturaleza.