domingo, 24 de febrero de 2013

Incomodidad

No pensé
que me asustara tanto
pasar unas horas
(toda la mañana)
con un hombre
al que me une
(unicamente)
el fatídico
lazo de sangre.


miércoles, 20 de febrero de 2013

La entrega

Nunca pensé
que se me daría bien
la ternura.

Ni tampoco
la pasión
desaforada.

Yo era de las que
aceptaba caricias
mientras no tuvieran
una connotación
amorosa.

Y ahora...
Me derrito entre tus brazos
mientras
me ahogo
con palabras
de amor.

Te digo que te amo
no solo
para ver tu sonrisa,
sino que también,
para sentir
la mía.

A veces
creo
que moriré
en tus brazos,
porque no estoy
acostumbrada
a amar
de esta manera.

 

martes, 12 de febrero de 2013

Los hermanos

Él me llevó por senderos oscuros y de dudosa ubicación. Me acariciaba con cautela, como si temiera ir más allá. Yo no entendía muy bien cómo había llegado a caer a sus brazos, pero recuerdo con claridad la leve sonrisa de niño travieso y los ojos almendrados.
Sus besos eran apenas leves toques apresurados, parecía como si siempre tuviera otra cosa que hacer. Aún así yo intuía en su mirada una preocupación, una titilante duda.

Un día recibo la llamada de la discordia. Corro a su casa, no hay nadie y ya atardece... Es otro, me besa apresurado, su lengua indaga en mi boca con hambre. Siento sus manos deambular por mis piernas. Comprendo extraña esta situación, algo no anda bien, aún así, yo me entrego. Este nuevo tú me hace estremecer en un ardor incómodo, que va creciendo y palpitando entre mis piernas.

No llegamos tan lejos, escucho el deambular de un intruso en la casa. Me visto como puedo y en la penumbra salgo a la calle. Por suerte no es tan tade y tengo locomoción.

No sé si llegué a mi casa, esa parte no la recuerdo...

Al otro día estabas tú, con casual alegría, con un misterio extraño chispeando en tu sonrisa... Me abrazaste y besaste con ardor. Definitivamente has cambiado...

Tengo cosas que hacer y te abandono por unas horas, me pierdo por parajes inexplicables y horas inexistentes, viendo rostros que mi memoria devuelve en espejos distorcionados. Vuelvo a ti. Has vuelto a cambiar... Hay un silencio turbio instalado en tu boca. Me mantienes abrazada a ti con cierta cautela y preocupación. Me aferro a tu pecho con una duda palpitándome adentro... No digo nada, quizás, de cierta manera, comprendo todo.

Luego hablas de que debo decidirme, ser clara con mis intenciones... Yo creo comprender, creo intuir, y tú sigues hablando como si yo lo supiera todo.

Luego, en una sucesión de tiempo incomprensible, estoy con el de la sonrisa chispeante, el alegre... Todo recobra sentido. ¿Por qué no me habías dicho que tenías un hermano?

martes, 5 de febrero de 2013

12.31 PM

Mi entrega a ti es completa.
Frente a ti
soy
todo
lo vulnerable
que
siempre quise
ser
ante
otra persona.

Tú me has
dado
esa confianza
para
derrumbar
la pared.

lunes, 4 de febrero de 2013

9.44 PM

Ya quiero que estés aquí,
y estar encerrada
entre tus brazos.

Besarte
la boca
con profundidad
y la sutil
mezcla
de ardor.

jueves, 31 de enero de 2013

12.39 AM

Tengo un leve ardor en el estómago,
un dejo extraño en la garganta...
Estas no serán palabras de amor,
tampoco, como por regla de oposición,
se debe pensar que serán palabras de odio.

(Hoy recuerdo que hace tiempo atrás,
¿Quién fue?, me dijo que la oposición al amor
no era el odio, como cualquier cerebro inquieto
pudiera creer, sino que, el antónimo al amor es el egoísmo.
Hoy me hace mucho sentido...)

Estas palabras vienen vacías.
Vacías de un no sé qué
que ahora me perturba.

Me miré al espejo unos segundos,
eternos,
y me encontré ahí,
parada,
horrible,
monstruosa,
aborrecible.

Mi cara se asemejaba
a un
perturbador
signo de pregunta.
Mis manos
toscas,
parecen las manos
de un hombre.

Mi pelo
oscuro
inflado,
pesado alrededor
de mi
pequeña
cabecita
de niña
inconclusa.

Luego entró
a mi habitación
mi gata.
Se acarició entre mis tobillos
para obtener comida.
No hay maldad en ese gesto,
simple naturaleza,
solo
hambre.
No como cuando
mi madre,
(a veces despreciable mujer)
dijo que hacía
esto
para
conseguir
esto otro.

Ahora entiendo a
esas mujeres
que les dicen
gatas,
pero por favor,
le pido a la humanidad
deje de ofender
a los pobres felinos.
¿Qué delito cometieron
para
ser comparados
con tan
repulsiva
raza?

Ya no puedo escribir muy seguido
porque
de a poco
me consume
el signo de pregunta
instalado
en mi plana cara.

¿O acaso son
las
malditas
hormonas?

Que se pudra el ciclo menstrual,
hay momentos
en los que preferiría
ser un hombre
castrado.

No soy
la que Nietzsche
opina
que debo ser.
No soy una mujer castrada,
soy
un hombre
castrado.

Y eso me ha traído problemas,
no es fácil
ser una mujer
muy práctica
o
demasiado
"masculinizada"
no confundir,
por favor,
con la idea de que uso
mucho
pantalones
o que tenga
rudos
ademanes.
Yo
siempre
he amado
usar
vestidos...



viernes, 25 de enero de 2013

12.13

Ambos sabemos que no empezamos
(precisamente)
con el pie derecho.

Yo venía de una
indefinible
relación.


apareciste,
algo precavido
por una traición.

Pero algo dentro de mí
me dijo
que tenía que darte
una oportunidad.

Yo me consideraba
de las que pensaba tanto
las cosas
que al por fin
decidirme
a actuar,
se perdía
la oportunidad.

Pero contigo,
fui muy lejos y muy rápido.
Y nada me importó.

¿Lo que dijeran mis amigas?
¿Lo que dijera mi consciencia?

Que se pudran.

Yo solo escuché al corazón.
Así de trillado,
órgano sabio,
me condujo directo
a tus brazos.

Tú me recibiste,
olvidaste los miedos.
Y me besaste la boca,
con tanto deseo...

Y hoy puedo decir,
por fin,
sin dudas
ni miedos,
que me he entregado
a ti
por completo.