domingo, 28 de julio de 2013

10.56

Tú tienes esa capacidad
extraña
de hacerme llorar por cualquier cosa.

Claro que
no es cualquier cosa
el amor.

Cuando me tomas en tus brazos
me siento
hermosa.
Me arrebata
esta constante necesidad
de estar contigo.

Me alzas por los aires
como si yo fuera una Diosa,
que todos deberían
adorar.

Tú me haces sentir
tan grande
y gloriosa,
que la arrogancia
en cualquier momento
podría despertar.

Pero a ti
no.
A ti no te daré
esos sinsabores.
Para ti quiero ser dulce,
suave,
libre.

Tú me liberaste.
Contigo salieron a la luz
los verdaderos rostros
que tiempos atrás,
bajo el ataque juvenil del desamor,
se escondieron detrás
de un imposible muro.

Todo se resume
en el arrebato febril que es amarte
y sentirme amada así.

Ya no hay más dudas insidiosas,
ni murallas infranqueables.
Solo prados extensos
llenos de ambrosía.






domingo, 9 de junio de 2013

1.16 AM

Mis intenciones
en este momento
son bastante simples.

Colocar mi cabeza en tu pecho
y escuchar
como te late el corazón.

Me calma ese flujo
vital
constante.

Sentir tu vida
es como
motivar la mía.

Cerrar los ojos
y tocarte
el cabello.

Tan simple
reposo
calmante.

 

sábado, 8 de junio de 2013

Leve angustia

Tú allá
y yo
aquí.

Y ahora
pienso
que me gustaría,
esta vez,
decirte
que todo estará bien.

martes, 14 de mayo de 2013

unísono

El otro día,
al hacer el amor,
logramos un ritmo
que
si no fue perfecto,
al menos,
fue glorioso.

Te sentí como una marea
que me mecía
evocando una muerte.

Había entre mis piernas
un ardor
que en cualquier momento
amenazaba con incendiar el cuarto.

La marea de tu amor
me abrazaba el cuerpo
con tanta entrega
y protección
que podría haberme
ahogado y renacido
hacia una nueva yo.

No puedo definir bien
esa instancia mortal
y
enceguecedoramente
maníatica
que me acercaba
al surgimiento
del hecho
de la vida misma:
la pasión.

Me sentía protegida,
pero a la vez
expuesta.
Como si me dieras la vida
y tuvieras todo el poder del mundo
para, también,
quitármela.

Ternura y deseo
hacían presencia
disonante
pero
entrañable
en esa cadencia.

No sé si comprendes
que logramos
el ritmo
universal.
Fuimos realmente uno,
logramos
lo que otras personas
se la pasan buscando
toda la vida. 

9.06 PM

Una leve envidia,
breve,
me recorrió las venas
en un torrente de
interminable
odio.

Me dejó
una sensación,
luego,
de limpieza.

Como si esa ráfaga
odiosa
a su paso
me hubiera
limpiado
las arterias.

sábado, 11 de mayo de 2013

Ella

Mi estudiante me busca por el salón.
Cuando gira su juvenil y flexible cuello
su cabello color miel se levanta
como una maravillosa capa para su esbelta nuca.

Cuando la miro,
ella,
reluciente,
me devuelve una sonrisa llena de ánimo.

Sus ojos gritan:
¡Mírame!

Yo le devuelvo la sonrisa,
cordial.
No puedo hacer más que eso.
¿Qué otra cosa podría hacer?

Hay cierta inquietud maternal/
sensual                                                                                                            
En mí.
Me remece y me provoca el impulso de
tocar
su cabello.
 
Ella rie animada,
como un animalito
libre,
brillante,
soleado,
veraniego.
 
Cuando la pillé,
en una fechoría,
sonrió.
Acatando mi voz feroz.
 
Más tarde
me sentí mal
de haberle hablado así.
 
¿Qué impresión habré dejado
en esos oídos trémulos
de juventud?
 
Quiero verla,
y hablarle,
esta vez,
dulcemente.