A veces, cuando muero por fumar un cigarrillo abrazada por el frío otoñal, te recuerdo.
Porque contigo todos los cigarros eran deliciosos, jamás me quemaron la garganta, jamás me aburría de fumar contigo.
Y aunque las palabras no nos acompañaran, nosotras en nuestros cigarros encendidos nos encerrábamos.
Tan absortas, tan íntimas, que nadie se hubiera atrevido a interrumpirnos.
Ahora casi no fumo, porque nadie me provoca esa necesidad de fumar, porque nadie me podrá entregar ese sabor delicioso de fumar contigo...
Nadie comprende, nadie se detiene, como tú y yo lo hacíamos, a disfrutar un cigarro en el frío.
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domingo, 29 de mayo de 2011
domingo, 13 de marzo de 2011
Lo simple
Lo simple es tu sonrisa,
no seductora,
no tentadora,
tampoco cínica,
no,
tú sonrisa simple es la más atrayente,
esa que:
nace, brilla, muere,
ante mis ojos.
Sin más intenciones que el reflejo natural
de tus músculos contrayéndose por inercia de la emoción.
No hay nada más simple,
que la simpleza de lo que no se controla;
como tu sonrisa desprovista de intenciones, sino que, cargada de emociones.
no seductora,
no tentadora,
tampoco cínica,
no,
tú sonrisa simple es la más atrayente,
esa que:
nace, brilla, muere,
ante mis ojos.
Sin más intenciones que el reflejo natural
de tus músculos contrayéndose por inercia de la emoción.
No hay nada más simple,
que la simpleza de lo que no se controla;
como tu sonrisa desprovista de intenciones, sino que, cargada de emociones.
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