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jueves, 10 de diciembre de 2009

Recordarte, jamás, intoxicarme.


Me retiro, a paso decidido, del suelo contaminado.
Mi palabra, fiel testigo de mis miedos y revanchas,
Será el mejor escudo contra el recaer.
Yo, no tengo intenciones de que me vuelvas a inyectar tu sedante…
Ahora, respiro aire de verdad.
No tengo más que el alimento de mis propias emociones, de mis propias ilusiones…
Pequeñas puntadas que doy a ojos ciegos, donde a veces, me pincho los dedos.
Ahora, es inevitable la preocupación que una persona como tú puede merecer,
Pero eso es algo que de a poco va desvaneciéndose,
Cada día, apenas te leo, apenas te busco, apenas te pienso…
Medicina autoimpuesta, medido autocontrol.
Sólo verte un poco, para recordarte, jamás, intoxicarme.

domingo, 4 de octubre de 2009

Estéril Arena


Encontrarás bajo la puerta los residuos de tu conciencia. Abrumado y receloso del mundo. Todas las nubes se volverán agua cuando reconozcas, arena eres, tierra jamás serás. ¡Y cuánto te dolerá!, saber que has viajado tanto por el aire, conocido infinitos lugares y hasta habéis sido mojado por el fecundo mar. Pero no verás frutos. No verás árboles gigantes ni raíces subterráneas, porque, en la arena nada se puede edificar.


Querrás coger algo para alimentarte, y de hambre morirás. Buscarás la mano cariñosa y estable. Con frío morirás antes de volverla a agarrar. Y sonreirás… De una carcajada la vida se te escapará. Y con tus ojos bonitos, esos ojos tan bonitos… Jamás aprendiste a llorar.

¡Por qué gritas! ¿Acaso no ves que la voz no te sale ya?

Corres por el campo furioso, renegando de tu propia identidad. Caerás en esa tumba arenosa, esa que el viento soplado por tu boca, se moldeó. Y todos te llorarán, todos aquellos maravillosos extraños que conviven en tu volátil memoria, llorarán y morirán.

No sonrías, y no trates de llorar mi dulce niño. Mejor apaga la luz y duerme conmigo.

Sutil… Suave en el satín de tu piel brillante me acunaré. Déjame acariciarte el rostro una vez más, antes de que te escapes de mis manos, convertido en arena, en dorada arena que, volverá al desierto estéril de su tristeza oculta donde se crió.




Este escrito nació con tanta rabia, con tanto dolor... Aun no puedo olvidar el alivio que sentí cuando terminé de escribirlo, como si me hubiera sacado un cáncer.