Un dulce secreto, las amigas se besan con descaro.
Se prende la luz, los labios se despegan.
Un, dos, tres, le toca a la otra amiga también.
Bésenme, bésenme y que todo quede ahí.
La amistad no se manchará por un poco de saliva en otros labios.
Salimos porque hace rato parece que esperan el baño, y también, para que nadie pueda sospechar.
Tres en un baño pequeño, oscuro, lujurioso, salen arrancando muertas de la risa, aparentando preocupación por el ebrio que se recupera en el sillón.
Luego, la carrera indómita en el auto.
Abrochar los cinturones, que unos cuantos besos le ponen la guinda a la torta de una tarde tan entretenida.
¿Te gustó mi relato, Angela?
Así sucedieron las cosas. No hay más por debajo que una linda amistad. Así que no seas exagerada, que yo no he tocado nada de tu propiedad. No actúes como niña caprichosa.
Exhala el humo de tu cigarro, mi amor, deja que entre en mi boca.
Quiero con mis labios quitarte la pintura de tu boca,
Quiero marcarte por completo,
Ser un animal y tú mi territorio.
Mientras te veo bailando con otro,
Mientras yo bailo con otro,
Me imagino lo que piensan ellos, luego de que te dirijo lascivas miradas.
Él coloca una mano en tu cintura,
El otro quiere besarme,
Tú sonríes coqueta,
Yo le hago un suave desaire.
Me pides ir al baño,
Ellos quedan expectantes.
Luego volveremos,
Digo en un susurro incitante.
Cierro la puerta tras de mí,
Tú retocas tu carmín.
Quiero, quiero, quiero tanto besarte.
Mis manos tiemblan mientras acaricio tu cabello y tú pareces ignorarme.
No seas así, amada… Dame el aire y el agua.
Me miras, sonriendo con tus ojos…
Te miro, con deseo…
¿Qué pretendes?
Me preguntas.
Ya no lo soporto, amor, quiero que tu saliva sea mi bautizo.
Entonces me acerco, lenta y delicada.
Un beso, un toque, un roce.
Me estremezco, tú me abrazas.
Quiero estar siempre así, unida a ti por el lazo de tu lengua, mi amor.
Poema con un bonus (una leve foto mía). A mí me encanta este poema, fue una locura escribirlo, no sabía lo que daba vuelta en mi cabeza... No, miento, yo sabía lo que estaba en mi cabeza. Tú.
Me miró con ojos tristes. Noté que se volvía más ojerosa, mas ahumada, más augusta en su hablar. Se contenía un poco, sabía que tenía que elegir las palabras con pinzas, porque ciertas frases estaban vetadas, podían hacerla llorar.
-Ya sabes, tenemos que hablarlo.
-¡Y qué quieres saber! ¡Perra, perra, perra!
Su odio era culminante, pero me fascinaba. Algo tienen las palabras fuertes que logran cautivarme. Todo su cuerpo temblaba, sus labios apretados denotaban la furia de sus palabras acusantes, entonces yo era la perra, y ella con sus labios y con su lengua, me condenaba.
-¿Tú, me dices perra? Entonces, te lo agradezco.
Me miró extrañada, confundida de mis palabras dictadas casi con honorabilidad.
-¿Eres una maldita sádica?
Preguntó, ¡Cuánta razón! Que clara tenía ella mi forma de ser… Sádica, que hermosa palabra que escucho y que logra estremecerme. ¿Acaso no hay realidad y verdad en el dolor? No hay nadamás sincero que una lágrima con pena, que un grito con furia… Nada más verídico que una marca de colilla de cigarro apagada en un muslo.
-Sí, lo soy… Por eso estoy contigo.
Me miró de frente, a punto de golpear mi mejilla con una bofetada. Me temblaron las piernas, ¡Golpéame por favor!
Pero no me golpeó, aquello me dolió más, me sentí traicionada.
-No puedo seguir lastimándote por capricho tuyo.
-¡No, no es eso mi amor!
-No, ¡Cállate! Escúchame alguna vez en tu jodida vida pendeja de mierda, no continuaré en esto. ¿Sabes por qué? Bueno, muy sencillo querida, golpearte no me produce placer.
-¡Puedo cambiar! ¡Quédate!
-Ya madura.
Se fue dando un gran portazo. Aquel portazo me quedó como un beso de despedida. Incluso a veces, cuando la extraño, entro a mi pieza dando grandes trancos y sello con un portazo descomunal, es fantástico porque, me transformo en ella, y me golpeo frente al espejo para ver mi rostro algo magullado de su amor ausente, ¿Estarás golpeando a alguien más, amor mío? ¡Qué ojalá no sea así! Únicamente yo, merezco y debo ser golpeada por ti.
No, no soy yo la sádica, este texto es sólo una locura del momento, cosas extrañas rondan mi cabeza estos días, necesito huir lejos donde la cultura no podrá tocarme, a un lugar donde esté todo permitido.