domingo, 1 de abril de 2012

11.19 PM

Estoy inconclusa, inacabada, pobre de alma…

Me miro al espejo y retuerzo mi espalda para ver si la imagen que me trae de vuelta el vidrio podría ser más misericordiosa con mi autoestima.

Sigo vacua, suspensiva… Expectante ante mi finalización.

Quiero un cigarrillo disfrutado ante una brisa helada que me devuelva la conciencia de la vida herida, pero recuerdo que no quiero sentir mi garganta resentida a la media hora después…

Quiero beber tanto chardonnay que pierda la memoria, pero no quiero al otro día que me duela la cabeza…

¿Por qué cada placer impone un sacrificio?

Yo quiero devorarme el mundo y no cargar con la culpa de haberlo hecho. Quiero extinguirme en las calles de invierno y evaporarme con el sol matutino, para rodear el todo y ser el todo. Sin culpas, por pura naturaleza.

No hay comentarios: