viernes, 28 de diciembre de 2012

beber

Quiero ahorgarme en licor,
pero dámelo desde tu boca,
mezclado con tu saliva
hasta el ácido sabe a gloria.

 

martes, 18 de diciembre de 2012

El momento

Esa demencia terrible
de
estar atrapada entre tus brazos
y entregarme
a la petite mort
con el ardor
la locura
y amor
que siempre quise.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

12.05 PM

Tengo una felicidad que no me cabe en el pecho.
querido, tú me has enseñado otro tipo de amor,
uno que yo desconocía por completo.

Estaba tan habituada a expresar
el cariño
y la
emoción
a través del drama y la tragedia.

A mí me enseñaron que amar
era sufrir,
retorcerse en el delirio de los celos
y la
incertidumbre.

Yo era de las que estiraba la cuerda hasta su límite,
para luego atraerla
de manera violenta
hacia mí.

Y ahora (tú) vienes y me desarmas
la teoría que me había mantenido
viva (muerta)
para abrirme los ojos
al dulce exquisito
de la paz.

Soy como un valle
que había tenido una larga temporada de sequía,
donde tantos y tantas quisieron cosechar
florecitas y fruta fresca,
pero solo obtuvieron
suspiros de un valle seco.

Y viniste tú,
lluvia,
para mostrarme la vitalidad de mis tierras,
que engendraron tiernas flores
y exuberantes
frutos.

La ternura,
tú me la enseñaste,
y ahora no podría vivir,
sin tu voz
que me dice constantemente
cuanto me quiere.

Yo no quiero
guardarme en otra cajita,
que no sea la que me forman,
tus piernas.




martes, 20 de noviembre de 2012

Del recuerdo de una rabia

Me acordé de tu pendejería y pensé en escribirte algunos insultos e indirectas al modo tuyo, pero me di cuenta que ni la consideración de mis insultos te mereces.

En cuanto lo noté, toda energía negativa se disipó y me dejó el desconcierto del recuerdo de una rabia.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Espacio para dos

Se me juntaba en la garganta el grito profundo de un te amo.
Me aguanté el arrebato y solo me dediqué a besarte la boca como una adicta.

Enrredé mis dedos entre los tuyos y absorbí el calor que me acongojó el corazón.
Tú me mirabas enternecido, respondiendo mis besos con una infinita devoción.
A través de tus ojos derramabas infinitas luces, encandilándome, encegeciéndome.

Nos perdimos en besos eternos...
El mundo desapareció,
nosotros, en nuestro mundo,
solo tenemos espacio para dos.



Mujer en el bar



Esa mujer me causó una profunda impresión.

Su cabello platinado y su piel blanca límpida la hacían parecer la reina del hielo. Cuando posaba sus ojos en ti te traspasaba el alma, era un golpe en la consciencia. Un descaro tierno, prudente, escandalosamente ambiguo.

Sonreía por nada, pero a la vez podías intuir en sus pupilas un deseo tibio… 

Daban ganas de tomarle las manos y estrecharlas contra tu pecho fuertemente, dedicándole promesas que ella aceptaría cordialmente, jamás arrebatada, porque ella es de las mujeres que ya han recibido infinitos juramentos de amor eterno, y el arrebato solo lo deja para momentos de furia o exacerbada pasión.

Hermosa, se acomodaba el cabello detrás de las orejas y rechazaba con educación las invitaciones a bailar. Yo dentro de mí pensaba, si le extendiera mi mano, ¿ella la tomaría?

Al final pidió vino rojo y lo tomaba con cautela, saboreando la cepa que se enredaba a su lengua exquisita.
Yo no me atrevía a mirarla, solo dos o tres veces le sostuve la mirada. No podía, me enredaba en un halo de vergüenza y misterio. Me dedicaba a conversar con los demás comensales, a beber mi trago, a escuchar la música. 

Una mujer así hace tambalear tu mundo… Yo ya no estoy para turbulencias.

domingo, 28 de octubre de 2012

El misterio

En la mañana
te dediqué
dos
(orgasmos).

Ambos deliciosos,
pero el segundo
un poco más
escandaloso.

El primero fue en mi cama,
con la grácil ayuda de mis
incansables
dedos.
El segundo fue en la ducha
con la siempre confiable
presión del agua.

 Me encanta
sentirte a través
de mí misma,
en recuerdos
de dolorosa
erección.

Tus besos quejumbrosos,
algo ansiosos,
a veces brutales,
me encienden.

Quiero recordarte
(y recordanos)
siempre
como ayer:
yo entre tus brazos,
retorcida,
levemente expuesta,
con un misterio entre las piernas
que tú
te mueres por descubrir. 

miércoles, 17 de octubre de 2012

7.40 AM

Tú sabes que yo soy coqueta,
comprendes esa veta algo sensual
y
caliente
que me surge a veces como un manantial
que parecía haberse extinguido.

Por eso comprendo,
te juro que lo entiendo,
cuando se te arrebatan los celos.
Cuando tus ojos se abren demasiado ante lo que te digo,
cuando me mantienes encerrada,
muy firme,
entre tus brazos.

Siento que tienes el miedo,
un miedo insistente e insidioso,
de que si me quitas la vista de encima
va a venir alguien,
¡qué persona más entrometida!,
y me robará de ti.

Me sientes como un animalito
instintivo.
Quizás lo sea.
En mí no hay maldad,
y como te decía ayer:
soy tan simple que la gente se complica conmigo. 

lunes, 15 de octubre de 2012

Excusas

Algo que me gusta de nosotros,
es que no solo somos apasionados amantes,
sino que,
delirantes amigos.

La complicidad que se forma entre nosotros,
suprime al mundo.
Todo es una excusa para nosotros,
la gente, los amigos, las fiestas, feriados,
almuerzos, cines, helados, los tecitos y los cafecitos,
el aire,
la vida...
Todo es una gigantesca excusa para encontrarnos.

 

domingo, 7 de octubre de 2012

Voladas

Estoy drogada...
Drogada y expuesta a las sensaciones que quieran cautivarme.
Cierro los ojos y experimento la risa de los demás.
Una pareja se besa en el pasillo de al lado,
yo soy él y ella al mismo tiempo.
Soy la dureza de él en los pantalones,
soy la humedad que la incomoda levemente.
Luego vuelvo a mi sitio.
Vuelvo a ser yo.

El gato amarillo se pasea graciosamente por entre los comensales.
Un hombre descomunal y horrible lo llama a mauillidos.
Una risa grotesca apremia por exponerse.
Me controlo.
Miro al muchacho sin rumbo,
ese que me exaspera las hormonas
y me fijo en que él también controla la risa.
Me conecto a su mente,
y pese a existir algunas puertas cerradas,
sigo caminando para encontrar habitaciones con mi nombre.

No me beses en los labios.
Deja la lengua guardada en tu boca.
No pongas esa mirada suplicante.
La gente mira,
y yo drogada me pongo paranoica.




lunes, 1 de octubre de 2012

viernes, 28 de septiembre de 2012

1.31 AM

El desvarío sexual me lleva a la imagen sublime de tu espalda cóncava.
Tu piel se ofrecía extensa y tibia. Daban ganas de dejarte mordidas por todos lados.
La desesperación por terminar de devorarte me quitó el sueño algunas noches.

Aún recuerdo cuando te pensaba,
antes de atrevernos a tocarnos,
y ya soñaba con esa animalidad tuya.
Es que no puedo evitar derretirme si me toman violéntamente.
No necesito la dulzura de una caricia,
eso déjalo para cuando estemos en público,
pero en la intimidad yo anhelaba tu mano,
suave, pequeña, tierna mano,
que me rompiera en trillones de pedacitos
para colarme por los poros de la tierra.

Soñaba con tu beso,
y podía adivinar tu aliento tibio
en la oscuridad de mi cuarto
donde me tocaba ansiosamente
con mis manos que morían por ser tus manos.

Todo el mundo era dulce,
dulce y púrpura.
Quizás nunca vuelva a tocar a otra mujer,
porque en ti ya las toqué a todas.

Pequeñas cosas nos emocionaron,
como cuando nuestras reglas se coordinaron.
Ningún hombre podría entender aquella conexión.
Pero jamás intentaría explicarla,
para él ya es demasiado complicado mi pasado
y mi
incierto
futuro.






jueves, 27 de septiembre de 2012

1.41 AM

Trato de hilvanar sentimientos más o menos coherentes,
pero recuerdo que el sentir está completamente alejado
del sol Apolíneo racional.

Si fuera más bohemia
probablemente ahora tendría cáncer pulmonar.
No es, tampoco, que busque desesperadamente una vida bonita,
solo un poco más de tranquilidad.

Si para ti,
las amigas,
son las que te dicen que sí a todo,
allá tú con quien te quieras juntar.

Los que es yo,
me quedaré conforme,
con mi aburrida rutina
que me da sanidad mental.

Prefiero eso,
a los desvaríos emocionales
que te agotan.

Sus brazos me esperan abiertos,
fragantes, no de perfume,
sino que de piel.
Ese perturbador aroma que incita hambres ancestrales.

Poco me importa la presencia o ausencia entre tus piernas,
como leí por ahí,
quizás soy pansexual.



sábado, 15 de septiembre de 2012

3.33 PM

caíste.
Te veo los ojos y hay en ellos un dolor tremendo,
la angustia terrible,
de lo que no puedes manejar.

Ya no hay vuelta atrás.
Mi boca será la cárcel de tus pasiones,
y el licor nuestra bencina que prenderá motores.

No intentes olvidarme,
ya no podrás.
Ahora que mi mano te ha marcado la mejilla,
pasaste a ser de mi propiedad.


martes, 11 de septiembre de 2012

12.54 AM

Hoy cuando partí
había en mí cierta nostalgia y desesperación.
Luego de haberte besado los labios,
con tanta ternura y a la vez desafío,
arremetió en mi corazón un gritito leve
y desgarrador
que ahora provoca el escozor de mi garganta.

Me senté con los ojos perdidos en el metro,
tres hombres se movieron alrededor mío buscando mi atención.
El primero era muy joven, entre 18 a 20 años.
Se paró frente a mí con actitud jovial y cierta coquetería juvenil en sus mirada.
El segundo, de unos 25 años, apareció dos estaciones después con una actitud diligente. Se sentó a mi lado y procuró escuchar música, mientras con curiosidad miraba de reojo mi perfil.
 El tercero entró con el segundo, de unos 35 años, se sentó cerca de mí y buscó mi mirada descaradamente a través de la ventana.

Yo me hice la misteriosa mientras rememoraba el encuentro anterior: tu voz, tu boca, tus ojos, tu piel, tu olor...
Saqué de mi bolso un chocolate blanco (no me gustan) y lo comí con cierta inocencia infantil impropia para mi edad. Los tres me miraron con atención.
Deslicé mi mirada por la oscuridad de la ciudad que se asomaba como un mar negro plagado de algas y chispas ambarinas. La nostalgia se transformó en una titilante melodía de tristeza...

El chocolate me supo exquisito en la boca.
Los tres hombres también parecieron disfrutarlo.

Volvía mi mente a ti cada cierto instante,
y tu nombre se volvía como una sustancia espesa e impalpable que no podía quedarse quieta en sílabas legibles o coherentes. Si tan solo pudiera decir tu nombre...
El tacto de tu mano aún reposa cálido en mi cintura, la fuerza de tu abrazo aún oprime mi pecho. Siempre me abrazas con la angustia terrible de no sabernos concretos, del miedo al futuro, de los pies que se despegan del suelo...
Estar contigo es un duelo constante con la lógica.

Me bajé en la estación correspondiente a mi destino.
Los tres hombres me siguieron con la mirada, yo deslicé mis pasos con una inquietud lenta y sensual, moviendo mi cadera de forma estratégica por el andén. Cuando el tren comenzó a moverse dediqué una melancólica mirada al primer hombre, y dejé en el espacio una estela persistente de niña perdida. Estoy segura que lo que queda de esta noche cada uno de ellos recordará la melancolía de mi mirada, e intentarán evocarme en caricias torpes y audaces que jamás podrán equipararme.

Tú, por favor...

No me hables jamás así,
con el tono burlón de quien trata de ubicar a otra persona en su verdadera posición.
Yo debería ser la estrella distante más brillante de tu cielo,
y no el cometa ambarino en que me has convertido.






12.27 AM

Atrápame muy fuerte,
más fuerte, cariño.
Mira que tengo un par de piernas un poco coquetas,
de la mano de una cadera amplia y redondeada,
que se contornea coqueta al bajar las escaleras.

Debes ser rápido,
despierto,
galante,
caballero.

¿Crees que tengo paciencia de sobra?
Cariño, si no eres lo que quiero,
con una sonrisa y una mirada insinuante
conseguiré lo que deseo.

No me vengas con arrebatos
hirientes
ni actitudes desafiantes.
Si no me tratas como seda
buscaré manos más gentiles.

Hoy en el metro,
tres pares de ojos se fijaron en mí con insistencia,
yo sonreí suavemente,
acaricié mi cabello,
retoqué mi carmín.
Cariño, si eres lento
alguien más podría venir
y robar tu destino.

No es que no me guste estar entre tus brazos,
pero los juegos de niños déjalos para la coquetería,
que si no te paras bien en la tierra,
el viento te llevará a lejanas praderas.
Sin mí,
sin mi beso que te tienta y desespera.

Si yo te lo dí,
bien puedo quitártelo.
Quizás me duela el corazón,
pero ya no estoy para indecisiones.

¿Te imaginas sin mis besos de cereza,
sin mi mano que acaricia insistente tu cuello,
sin mi voz dulce,
sin mi risa?

Ahora,
¿Te lo imaginas?




domingo, 9 de septiembre de 2012

22.24 PM

tus manos grandes
abarcan más
que solamente mi cuerpo.

Tocas espacios
lejanos,
y entibias
fríos vientos.

 

lunes, 27 de agosto de 2012

6.08 PM

El corazón es un órgano vital
situado en el lado izquiero del pecho.

Y si está tan bien ubicado,
¿Por qué a veces es tan difícil llegar a él?

Cuando me hablas de aquélla conexión,
que te permite aún sentirme,
aún presentir mis emociones,
me congelo.
El corazón se arrebata.
Lo localizas.

Y ahora me encuentro aquí,
situada en la brumosa inconsistencia
de mis actos.
Pensándote.
Añorándote.
Utilizándote como material
masturbatorio.

Tan claro y a la vez tan oscuro,
como lo es el lenguaje del cuerpo
y sus necesidades.
Porque si el corazón es un órgano vital,
tú le das consistencia
a su existencia.

Cuando todo está caótico,
como suele sucederme,
pienso en tu abrazo
y tu palabra conciliadora.

Pero todo es tan inconstante,
que no podría volver a desgarrarte.
Mejor te sigo dedicando palabras,
para nada inofensivas,
pero sueltas a la deriva
de tus ojos asustados de la marea.



 



jueves, 23 de agosto de 2012

Lo inevitable

Quiero que tus piernas se enreden con las mías.
Frótate contra mí.
¿Quieres que haga ruidos?
Los haré,
en tu oído,
suavecito,
despacito,
¿Te gusta?

Tócame la cintura,
decidida,
tierna,
brutal...
Márcame la espalda...

Algo tienen
las bocas femeninas...
Una especia de hálito dulce,
inevitablemente, adicitivo.

Una vez que pruebas
la dulce boca de una mujer,
te rindes...
Sabes que tarde o temprano
te volverá a tentar.

 

martes, 21 de agosto de 2012

7.25 PM

La venita que cruza
por mi pecho
arterias y tejido
duele.

Palpita
algún recóndito
punto de dolor
en mi cabeza.

¿Cerremos los ojos un momento?

Parecías dormido
en tu lecho
de fragante tierra
mojada.

La cal
te dotó de un aura
casi
fantasmal y divina.

Y ahora
me duele la cabeza
de haberte llorado
tanto.

Palabras insensibles,
nada de lo que escriba
podrá
honrarte.



miércoles, 15 de agosto de 2012

Paramnesia

Vi aquél beso,
osado,
profundo,
íntimo.
Esas manos
deliciosas y delicadas
tocando levemente,
y por sobre la ropa,
los pechos que chocan entre sí
con firme pasión.

Dentro de mí
dolió algo recóndito,
que no puedo ubicar perfectamente,
pero que tengo claro
donde está.

¿Dónde estás?

Las bocas
de barbillas suaves
se besaron con hambre.
Recordé tu boca,
o quizás,
más específicamente,
invoqué tu boca
en todas las bocas
femeninas.

Te atrapo
y te dejo ir.
No tengo fuerza en los brazos
para sostener
espíritus débiles.

Me gustan las manos bonitas,
bonitass y de uñas pintadas
de color piel.

Esas manitos,
femeninas,
deambulaban temerosas
pero
inquietantemente
presurosas
de terminar con la angustia
del deseo.

Paramnesia, querida.
Todo se reduce
en aquél
incómodo palpitar
de mi entrepierna,
que clama mis manos,
pero al que me niego
a responder.

Porque no quiero mis manos,
no.
Quiero las tuyas.
Si no,
no.


10.32 PM

Yo no te pedí así.
No eres para nada,
ni en lo más mínimo,
lo que yo imaginé.

Pero aún así,
no puedo evitar
el regocijo
en mi interior
cuando me besas
la frente.

La ciudad te espera,
para que vuelvas
a establecer
sueños
palpables.
Deja de estar
a la deriva.
Yo te espero,
no sé si para siempre,
pero recemos
para que la ilusión
no se quiebre
mañana.




lunes, 13 de agosto de 2012

8.42 PM

Ahora pienso ti
con una ilusión quinceañera
no apta para un corazón cuarteado como el mío.


Añoro estar entre tus brazos
con una nostalgia dulce del recuerdo reciente.

Hoy, que hace tanto frío, la ciudad se hace más grande y vacía.
Hay en mis ojos el fantasma de una necesidad cargada de añoranza.
Tú no perteneces a la ciudad,
no te quiero obligar a establecer en este frío
un espacio al cual fingir
pertenecer.

Ni siquiera en mi cuerpo
encuentras sosiego.
Mis pechos no han sabido calmarte el invierno de la distante mirada,
ni la opulencia de mis muslos el hambre del alma.
Y yo que me entrego a ti con tanta generosidad...
Germina en mí la angustia del amante desesperado.
No yo,
que yo de desesperación conozco solo la que surge en la intimidad,
cuando la piel se vuelve la barrera que no me deja tocarte más intimamente.
Sino que la tuya,
por no saber bien qué hacer,
por no comprender la profundidad,
por quizás no haberla practicado.

domingo, 5 de agosto de 2012

En éxtasis

Me lengua comenzó a cosquillear. La cerveza que tomaba era la más deliciosa, la más refrescante. Era una simple y vulgar Becker, pero a mí me parecía ambrosía.
No sé a qué fuimos al cuarto, solo lo sentí en la oscuridad buscar mi boca.

Las rodillas me fallaron y me aferré a él con miedo a la muerte. El beso profundo me caló las entrañas e, involuntariamente, comenzó la orquesta de suspiros.

Llévame hasta el borde del precipicio, pero no olvides la ternura... No dejes de lado los halagos y las eternas confesiones arrebatadas de pasión. Con una simple palabra, al oído, dicha suavemente, puedes provocar tanto como con una caricia.

Yo estaba en éxtasis.



8.19 PM

Astuto.

Eres un vil
gato astuto.

Sabes ronronear
para manipular
mi ánimo.





viernes, 3 de agosto de 2012

jueves, 2 de agosto de 2012

La Bonita


Le dicen La Bonita.
Sonríe y bebe como si tuviera diez años más de los que posee. La precoz picardía de su mirada provoca ardores incómodos en los pantalones de los caballeros, y prejuicios envidiosos en las demás damas.

La Bonita se ríe con coquetería, sabe que si deja caer su cabellera sedosa y castaña hacia atrás, su cuello blanco se lucirá con gracia de cisne.

Numerosos han sido los que se han atrevido a invitarla por ahí. La Bonita no tiene dueño, ella se entrega un poco a cada uno, por eso, no es de nadie. Regala un beso al que le haya abierto la puerta del auto con caballerosidad, derrite con una caricia al que le haya alagado con palabras llenas de labia.

Se pasea por las calles como una niña, mientras fuma un cigarrillo con cara de putita. 

A La Bonita no le interesa mucho lo que digan de ella, para eso tiene un tropel de caballeros que se preocuparán de que no se ensucie demasiado su nombre. Solo un poco, leves manchas que la hagan más interesante y no menos dama.

Nunca le falta alcohol y cigarrillos. Siempre hay manos rápidas que ofrecen el cielo a su paso. La Bonita acepta todo con sonrisas acarameladas, una caricia por aquí, un leve beso por acá. Nada demasiado comprometedor. Porque solo el verdadero merecedor podrá algún día saborear la cereza de su lengua.

lunes, 30 de julio de 2012

Pesimista


Hoy me siento pesimista.

Por la mañana, cuando me tocaba,
sentía la frustración de lo inalcanzable.

El orgasmo coqueteó conmigo sutilmente,
demasiado sutil como para encenderme.
Así que caí derrotada a la cama con las manos
manchadas de insatisfacción.

Me puse a dar vueltas sobre el colchón,
para encontrar un punto cómodo donde la espalda descansara.
Cuando por fin mi cuerpo se entregó a las sábanas,
comprendí que me faltaba un ícono a cual adorar.

Bonito, por más que te preocupes de calentar mis manos,
cuando ya no estás, estas, inevitablemente, vuelven a su frialdad natural.
Pero, no había sido hasta hoy en que en verdad esa frialdad me había molestado.

Cuando me toqué el muslo derecho, la carne se volvió tensa y asustada. Mi propio cuerpo me rechazaba como ofendido del tacto gélido de mis manos.

Un tirón lastimero remeció suavemente mi ímpetu. 

¡Qué horrorosas manos!

¿Cómo hicieron estas manos para tocarla con tanto cariño? 

Ella siempre me tomaba la mano con tanta devoción. ¿Yo era tu ícono? ¿Estas horribles y gélidas manos te gustaban?

Miro el cuadernillo y me da miedo abrirlo. Lo tengo cerrado y escondido. Ya no puedo escribir en él.
Estas manos heladas podrían congelar la tinta antes de dejarla impresa en el papel.

Ayer él se preocupaba mucho de mis manos. Las encerraba entre sus dedos, las acariciaba con sincera preocupación y de vez en cuando se preguntaba del porqué de aquélla temperatura tan baja. Yo no podía hacer otra cosa que enternecer mis ojos y regalarle dulces palabras. 

Me gustan sus ojos… No hay mentiras en su mirada. No hay grandes misterios, pero aún así, hay cierta veta melodramática que mantiene mi interés.

Dramática por naturaleza, yo misma me boicoteo.

Yo misma cargo el arma que en cualquier momento me disparará certeramente. Clavo espinas venenosas en mi conciencia, y cuando crece la mala hierba que yo misma planté, cosecho la picazón que me carcome las intenciones. 

Esta boca que hoy te mantiene interesado, mañana te injuriará para hacerte tambalear.

No sirvo para las relaciones. Me desprendo demasiado rápido de las personas. Si no me muestras algo nuevo, terminaré por clavarte la llave de la despedida. 

 

jueves, 26 de julio de 2012

4.39 PM

Quiero escribirte muchas cosas... Dedicarte tantas palabras, y que en ellas encuentres consuelo.
Letras dulces que puedan enternecerte, aliviarte, palabras que te abracen el corazón...

Pero estoy aquí tecleando intenciones
y aún
buscando mis empolvadas emociones...

Cachorro herido,
abandonado en medio de
la carretera fría
en una noche fresca de verano.

A veces temo por ti.
Tú jamás debes temer por mí,
yo estoy bien,
gato viejo
acostumbrado a correr
de tejado en tejado.
Nunca he pasado hambre,
frío quizás,
pero sé
al fin y al cabo
lo que es sobrevivir.

Tú también eres fuerte,
pero
aún así,
temo.

Me gustaría,
egoístamente,
decirte que quiero que jamás olvides mis besos
en tu oreja.
Pero comprendo,
realistamente,
que debes hacerlo.

 

domingo, 22 de julio de 2012

6.00 PM

Estabas ahí,
desesperado frente a mí
diciendo:

¡Decídete!

y yo,
muerta de angustia
mirando tus ojitos
que tenían esa expresión
tan dolorosa.

Esas palabras ya me las dijeron antes...
Y si en su momento
no supe qué responder,
hoy tampoco puedo hacerlo.

Te tomé de las manos,
te acaricié el rostro.
No me mires así nunca más,
jamás vuelvas a poner
frente a mí
aquélla expresión.
Se me partió el alma
y al recordarla palpita otra vez
la angustia
y desesperación
que me transmitiste.

¡Estoy aquí por ti!

te calmaste.
Volvió tu mirada
a su normal estado
dulce
y
obnubilado
por mí.

 Aunque admito,
querido,
que aunque esos ojos
me mataron de angustia
al verse tan desesperados,
daría lo que fuera
por volver a verlos así,
arrebatados
por mí.


 

sábado, 21 de julio de 2012

5.06 PM


Soy débil cuando me coquetean…
Sobre todo cuando me coquetea una linda mujer.

Así que yo sonreí,
mírame a los ojos,
bebe de mi copa.

¿Te gusta como me arreglo el cabello, despreocupadamente, con mi mano derecha?

Tal vez te guste más la forma en que cruzo, lentamente, mis piernas.

Bebe un poco más, hermosa,
que me gusta darte de beber,
como si con ello te entregara
secretos besos líquidos
por toda tu cabellera, 
tan larga y castaña.

Linda,
no sonrías así,
con la impotencia nerviosa
de no tenerme.

¿Te molesta si, levemente, te rozo la mano?
Claro que no te molesta.
Ansías que te revele
la naturaleza
de
mis sensaciones.
 

jueves, 19 de julio de 2012

Fulminante

No me hables de ésa manera...
No me digas
las palabras
que
siempre
quise oír.

No seas así
de
fulminante
conmigo.

Agregando
cada letra
con tanta
naturalidad
y
capricho.





7.09 PM


Soy débil cuando me besan la frente.
Soy débil cuando se despiden de mí…
Por eso, cuando me abrazaste,
sentí que el mundo se me venía encima,
como una avalancha
de interminables
dudas.

Contigo no.
No,
no.
No soy tan malvada
como para
hacerte el daño
con un beso
venenoso.

Todo lo que hago,
es por tu bien.
No seas iluso,
el oro que crees haber encontrado
es pirita,
oro del tonto.