sábado, 3 de noviembre de 2012

Espacio para dos

Se me juntaba en la garganta el grito profundo de un te amo.
Me aguanté el arrebato y solo me dediqué a besarte la boca como una adicta.

Enrredé mis dedos entre los tuyos y absorbí el calor que me acongojó el corazón.
Tú me mirabas enternecido, respondiendo mis besos con una infinita devoción.
A través de tus ojos derramabas infinitas luces, encandilándome, encegeciéndome.

Nos perdimos en besos eternos...
El mundo desapareció,
nosotros, en nuestro mundo,
solo tenemos espacio para dos.



1 comentario:

Jorge Ampuero dijo...

En el laberinto del amor solo hay espacio para dos. Certera lírica amorosa. Nos leemos.

Saluditos ;-)